
Se nos acaba San
Antolín, se nos acaba. Menudo tiempo nos ha hecho señora, vaya
solecito bueno, qué temperatura tropical y que devoro. No me lo explico, la verdad, porque
antes estaba uno tranquilo sabiendo que Celso Mellado le llevaba los huevos a las monjas para velar porque el astro rey no faltase durante los días de fiesta, pero ahora no veo yo a su sustituta en esos menesteres. O sí, o yo qué se. El caso es que el verdadero plato fuerte de este año venía de la mano del asunto taurino, encarnado en un personaje que algunos han elevado a deidad por obra y gracia del arrimón al astado. Ni más ni menos que
José Tomás bajaba a la arena de la realidad y las plazas de segunda para visitar Palencia, lo que provocó una demanda por encima de lo normal de plazas hoteleras y cangrejos de Herrera. Hablando de cangrejos, la 'popular'
Celinda Sánchez cumplió una vez más con la tradición, ya casi más arraigada que las tapas congeladas de cada año, de traer a su tierra a su buen amigo
Carlos Herrera, estrella de las ondas mañaneras desde su atalaya en Onda Cero, y a su yerno
Fernando Fernández Tapias. Desconozco, me van ustedes a disculpar, si en esta nueva visita han vuelto a probar los famosos crustáceos de La Encina. No puede uno estar en todos los sitios, aunque la omnipresencia es uno de mis objetivos a corto plazo. A la portavoz del
PP en el
Ayuntamiento y compañía pude verles en la corrida estrella de la feria, aunque me extrañó ,por otro lado, la ausencia notable de pesos pesados del gobierno regional. Seguramente
así compensan los excesos de otros años, cuando faltaba sitio en el callejón para colocar a tanto político conservador. A los de izquierdas había que buscarlos un poco más arriba, en el tendido habitual, ocupando las localidades que financiamos todos los palentinos. No estaría de más que en algún momento, y no es demagogia, veamos a algunos
políticos acudir a los toros aflojando el dinero de la entrada como todo hijo de vecino, aunque sólo sea para disimular. Que estas cosas al final cantan y la gente toma nota. Allí estaban el Alcalde,
Heliodoro Gallego, junto a
Julio Villarrubia,
Julio López,
Miriam Andrés y
Marco Antonio Hurtado. De visita también pude observar al máximo responsable de los socialistas de Castilla y León,
Óscar López. Tuvieron que tragar los ediles de
PSOE con la última jugada magistral de
Enrique Martín, que aprovechando su influencia en la plaza de toros forzó un homenaje a
Marta Domínguez que le sirvió para hacerse la foto con la palentina de moda y de paso saludar desde el tercio como si hubiese puesto el par de banderillas de su vida. No pierde oportunidad el Presidente de la Diputación para sumar puntos.
Mientras otros se acercan al coso de Campos Góticos para pasarse la tarde saludando y mirando al tendido para ver si alguien les está mirando, el otro maquina el plan perfecto para dejarse ver en la tarde más importante de las fiestas. Las caras de alguno en el tendido seis eran de foto. Así las cosas, entre la grata sorpresa de ver que la ciudad está más con Barricada que con algunos simulacros de artistas que nos han visitado, la gran actuación de un
rockero por excelencia como
Miguel Ríos, la reivindicación del torero palentino y la constatación de que a este programa festivo hay que darle una vuelta, se nos ha pasado otro San
Antolín en el que al menos este parroquiano ha parado poco por casa. No soy mucho de casetas, ya me van conociendo y uno es de costumbres fijas. Hay varias barras de bar que requieren mi presencia cada día y no pienso fallarles, mucho menos en fiestas. Todo por la patria de vivir sin horarios. Palencia se ha entregado al bullicio que precisa toda celebración que se precie, y el santo lo merece. Un
añito más ha caído, y aquí seguimos, contando lo que pasa, cuando tengo un rato de más.
Como diría Miguel Ríos, pequeñas tretas, para continuar en la brecha...