Un pajarito me ha enviado al correo electrónico la intervención completa del Secretario General de la UGT de Palencia en el acto de homenaje a los represaliados por el franquismo en Torquemada. Aquí se la ofrezco para que la compartan con quien gusten:
Torquemada, 8 de agosto de 2009: un acto de justicia histórica.
Agradezco a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Palencia, a los compañeros/as y amigos/as de Torquemada la posibilidad, que ya hace meses, dieron a la UGT de colaborar en la realización de éste Homenaje a las Víctimas de la Represión Franquista en Torquemada, víctimas, en su mayoría jornaleros y pertenecientes a la Casa del Pueblo. Colaboración que, personalmente, entendí como un deber de los representantes actuales de nuestra más que centenaria organización obrera para con todos los que dieron su vida por el régimen democrático de la República.
Un abrazo a los familiares de las víctimas del fascismo en este pueblo y, por medio de ellos, a todos los familiares de los miles de luchadores por la democracia, la libertad y la justicia social que todavía siguen olvidados al borde de alguna cuneta o en alguna tierra de cultivo de esta provincia y del conjunto del país. Hasta que todas y cada una de estas víctimas no tengan la oportunidad de tener un lugar de descanso digno es un deber democrático seguir trabajando en todos los campos: político, judicial, académicos…
Creo que el mejor homenaje a estás víctimas de Torquemada, y a todas, se resume , esquemáticamente en cuatro palabras: PERDON, OLVIDO, RECONOCIMIENTO a su labor, sobre todo reconocimiento, y CONTINUIDAD histórica de sus ideas.
I.- El PERDON hace grande a quien perdona y empequeñece a quien se niega a pedir perdón por los actos cometidos o la complicidad con los mismos, aunque hayan pasado más de 70 años.
Este país, sobre todo la izquierda política, sindical y social, los españoles, realizamos el mayor acto de perdón colectivo de la historia europea: nuestra TRANSICION. Supimos poner la esperanza en un futuro compartido por delante de un pasado que nos daba el derecho a, cuando menos, pedir cuentas. Conviene recordarlo muchas veces, no sea que se olvide.
II.- El 5 de agosto de 1939, Julita Conesa, una de las Trece Rosas asesinadas por venganza en Madrid, escribió una carta de despedida a su familia en la que decía que moría como inocente, les pide que no la lloren pero que hagan que su nombre “no sea borrado de la Historia”. Estoy plenamente de acuerdo. Al contrario de lo que se defiende, incluso, desde organizaciones y personalidades progresistas, creo que no se puede olvidar. Estamos hablando de asesinatos impunes y no podemos consentir que esa impunidad continúe y, para ello, son importantes actos como el de hoy.
Tenemos la obligación ante nuestros jóvenes de hacer ver que podemos superar la lacra que supone haber tenido una Guerra Civil, que es la más sucia de las Guerras, pero nuestros jóvenes no compartirán el hecho de seguir ocultando a nuestros familiares enterrados en lugares convenientemente apartados.
El filósofo iraní Ramón Jahanbegloo, que no hace mucho escribía sobre la Memoria Histórica en España lo expresa de forma contundente :
“El perdón asociado al olvido es la opción más tentadora para criminales y opresores, pero siempre es mejor perdonar sin olvidar.
Un proceso de recuerdo no sólo tiene que constituir una oportunidad para que las víctimas muestren su verdad, sino un método para que el conjunto de la sociedad construya una historia común.
También sirve para que cada sociedad afronte sus pesadillas, acepte la responsabilidad de lo ocurrido y haga cambios que garanticen que esas atrocidades no vuelvan a ocurrir jamás”
Por justicia histórica no podemos, no debemos olvidar.
III.- Hoy, desde la UGT, desde un sindicalismo moderno pero a la vez heredero de más de 120 años de lucha, y también, por qué no, desde una práctica socialdemócrata de la acción política, hoy, tenemos que reconocer que estos jornaleros que homenajeamos, tenían muy claro en su acción diaria, hace 73 años, cuáles eran las necesidades de sus vecinos y por dónde pasaba el futuro de las clases sociales más desfavorecidas, los trabajadores, los jornaleros.
Ese Alcalde, Teodomiro Civera, que en los pocos meses de su mandato, no se escudó en eso hoy tan de moda de echar la culpa de los problemas a otros. Fue un precursor.
Estableció un subsidio para los parados, les eximió de algunos impuestos municipales, creyó en las obras públicas como instrumento de reducir el paro, entendió que la emancipación de sus vecinos más pobres pasaba por la educación y pidió escuelas y dio educación a los adultos (después vendrían los de “muera la inteligencia” y les parecieron excesivo el número de maestros que había en el pueblo), ese Alcalde vio que el futuro de la agricultura pasaba por construir acequias, etc.
¿No era esto apostar por un nuevo modelo productivo sin dejar en la estacada a los más débiles? Aprendamos de ello.
Nuestro reconocimiento, solo equiparable al desprecio a sus asesinos, a ese niño de 16 años, Teodoro, cuyo único delito era repartir un periódico que se llamaba “La Libertad”.
A todos, socialistas, comunistas, republicanos o anarquistas .
Valentín Velasco, Tesorero de la Casa del Pueblo de Torquemada que se ocupaba, con el mismo afán y determinación , tanto en recaudar las cuotas de los afiliados a la organización que encuadraba a los jornaleros del campo que tenían trabajo, como en pagar a los que caían en el paro. O Aniano Miguel, que, seguramente, en su poco tiempo de descanso de las labores del campo, dirigía las actividades de la Casa del Pueblo de la vecina Quintana del Puente. Repito reconocimiento a todos en la persona de sus familiares y amigos.
IV.- Continuidad histórica, que se nos exige a nosotros, un compromiso con la acción y con los valores republicanos.
La ARMH es un ejemplo de compromiso con esta continuidad.
Las FAMILIAS. Casi desaparecidos los testigos del momento, en edad avanzada los “niños de la guerra”, han sido, habéis sido, los “nietos de la República” los que habéis tomado el relevo en esta tarea de JUSTICIA HISTORICA. Hay que continuar.
Pero, sobe todo, el compromiso ético con los ideales de la República. Sus valores de lucha por la libertad, la igualdad, la democracia radicalmente participativa, la justicia social son los pilares sobre los que, necesariamente, se debe asentar la izquierda política y social si queremos seguir siendo la fuerza transformadora de la sociedad y que el sacrificio de compañeros como a los que hoy recordamos no haya sido baldío.
Finalizo. Desde el respeto democrático a todas las opciones, pero también con el convencimiento personal y político de la actualidad y superioridad de los valores republicanos y dentro de la mejor tradición histórica de la UGT, organización a la que represento, Familiares, compañeros/as, amigas/os.
¡¡¡ SALUD y REPUBLICA !!!